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| | | 29/04/2008 - En el trabajo, ningún riesgo | | Unos 6.000 trabajadores mueren todos los días en el mundo víctimas de accidentes laborales. Uno de los objetivos del Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo es lograr que la sociedad entienda que luchar contra esta plaga es una inversión. | 
El 28 de abril se celebró el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo, destinado a promover en todo el mundo la prevención de los riesgos laborales. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que 6.000 trabajadores mueren cada día en el mundo a causa de accidentes y enfermedades relacionadas con el trabajo. Merece la pena reflexionar sobre el coste humano, económico y social que suponen los accidentes laborales y las enfermedades profesionales.
En Catalunya, los datos muestran que existe una tendencia a la baja de los accidentes en los últimos años y ello se debe, entre otros factores, a una mayor responsabilidad de todos los actores implicados en mejorar la seguridad y salud en el trabajo.
No obstante, los esfuerzos realizados todavía no son suficientes y cada accidente laboral debe ser evitado mediante la adopción de las correspondientes medidas de prevención. Detrás de cada uno de los accidentes que se producen hay muchos costes, tanto para las personas y su entorno familiar y social como para las empresas.
Desde el Govern de la Generalitat consideramos la salud en el trabajo como un valor social de primer orden que debe ser objeto de especial protección y promoción. Somos conscientes, por otra parte, de la relación directa que existe entre la competitividad de nuestras empresas con el índice de siniestralidad laboral. La OIT también lo deja claro: los países más competitivos son aquellos que tienen menos accidentes laborales.
Es evidente que la prevención supone un esfuerzo económico para las empresas, pero también conviene destacar que la misma no es un coste-gasto, sino que representa una inversión rentable tanto desde una dimensión humana como desde el punto de vista social y económico. Inversión, no hay que olvidarlo, necesaria para garantizar la salud en el trabajo y evitar la generación de pérdidas que repercuten de forma directa en su productividad.
Nuestra sociedad debe conocer los diferentes costes asociados a los accidentes y enfermedades laborales que incluyen, además de los daños en la salud de las personas, su repercusión negativa en la economía de nuestras empresas y de nuestro país. Entre estos efectos negativos se puede citar a, modo de ejemplo, el coste de las jornadas laborales perdidas y las derivadas de las paralizaciones de la actividad productiva, las prestaciones de la Seguridad Social y sus posibles recargos, las indemnizaciones y sanciones, el gasto sanitario, el farmacéutico o el coste de imagen que suele conllevar una pérdida de clientes. Todos estos costes afectan a las empresas, pero especialmente a las personas que trabajan en las mismas y, sin duda, a toda la sociedad.
Según datos de la reciente y primera Encuesta de Condiciones de Trabajo de Catalunya, más del 80% de las empresas no analizan el coste económico que les suponen los accidentes de trabajo y enfermedades profesionales, pero es necesario que los evalúen para que sean conscientes de las repercusiones negativas de la siniestralidad laboral y los beneficios que comporta su prevención.
Con esta finalidad, estamos promoviendo una transformación de los valores, las actitudes y el comportamiento de todos los agentes implicados y de la sociedad en relación con la seguridad y salud laborales. Una de las claves para un trabajo seguro es la gestión responsable, integrada y ética de las relaciones laborales. Una gestión basada no solo en la calidad de los productos y servicios, sino también en la de las condiciones de trabajo de las personas que los elaboran o prestan.
En este sentido, junto con los agentes sociales y económicos, trabajamos en un nuevo pacto para el futuro de nuestro país, la actualización del acuerdo estratégico para la internacionalización, la calidad en la ocupación y la competitividad de la economía catalana, en el que la reducción de la siniestralidad laboral y la mejora de las condiciones de trabajo es un objetivo compartido y un elemento imprescindible para mejorar la competitividad de nuestra economía.
Una sociedad más competitiva y segura pasa por una transformación de sus valores y sus comportamientos. Por ello apostamos por la formación en prevención de riesgos laborales como la mejor manera para conseguir y consolidar este cambio, tanto en las personas que ya trabajan como entre aquellos que en el futuro se incorporaran al mundo laboral dirigiendo las empresas o trabajando para ellas.
Evitar los accidentes de trabajo, al igual que los de tráfico, ha de ser una prioridad para todos los niveles de la empresa y de toda la sociedad. Nadie se puede quedar al margen. Hay que seguir trabajando para lograr los beneficios en términos humanos y económicos que se derivan de la prevención de los riesgos laborales más allá del ineludible cumplimiento de las obligaciones legales.
El reto es que seamos conscientes de ello y estoy segura de que pronto veremos los resultados de esos cambios. Porque está claro, y creo que nadie lo pone en duda, que una sociedad moderna y competitiva no se puede permitir la pérdida de vidas a causa del trabajo: en el trabajo, ningún riesgo. Fuente: El Periódico de Catalunya y Generalitat de Catalunya | | Totes les notícies actuals | |
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